Radiadores y emisores térmicos

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Radiadores y emisores térmicos

Los emisores térmicos son aparatos que  emiten calor por convección y pueden ser secos o fluidos.

Los emisores secos calientan unos paneles internos que acumulan el calor proporcionando calor al momento. Tienen una inercia térmica media, emitiendo calor durante una hora tras ser apagado.

En los emisores fluidos circula un líquido interno que se caliente de manera uniforme. Estos modelos tardan más en calentar, pero tiene una mayor inercia térmica, manteniendo el calor hasta 4 horas.

Los emisores térmicos disponen de cronotermostatos que permite su programación adaptando su funcionamiento a las necesidades que se requieren y optimizando el consumo energético.

Los radiadores de calefacción por agua

Los radiadores de agua utilizan el agua para aportar calor al ambiente. A través de ellos circula agua caliente procedente de un generador de calor, ya sea caldera, bomba de calor, etc. cediendo el calor por radiación o convección según la temperatura del agua, superficie de intercambio y diseño del radiador. Cuanto mayor sea esa superficie y mayor diferencia de temperatura, más calor emitirá.

Este tipo de radiadores pueden ser de hierro fundido, muy resistentes, y con una gran inercia térmica, conservando el calor durante mucho tiempo.

Los radiadores de aluminio, por su parte, están compuestos por varios elementos ensamblados cuyo número viene determinado por las necesidades caloríficas que se requieran en la instalación. Estos modelos tienen poca inercia térmica, son más baratos que los de función y menos pesados.

También se fabrican en chapa de acero, de diferentes longitudes y alturas. Son más ligeros y económicos, aunque tienen poca inercia térmica.

Los convectores de acero, sin ser propiamente un radiador, también trabajan con agua caliente. Su principal características es que se pueden instalar bajo suelo o empotrados en una pared. Por tanto, son empleados en instalaciones donde se busque el diseño, siendo una opción muy interesante en grandes espacios acristalados.

Por último, los radiadores de aceite son sistemas de calefacción que, conectados a la red eléctrica calienta el aceite que lleva en su interior generando calor.  Requiere cierto tiempo hasta que se calientan pero, por otro lado, debido a su  inercia térmica, tarda hasta 45 minutos en enfriarse una vez que se apagan. Otra ventaja es que pueden trasladarse a diferentes estancias.