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Definición de calefacción

Si nos fijamos en lo que dice la RAE, calefacción puede entenderse como “Acción y efecto de calentar o calentarse” o bien “el conjunto de aparatos destinados a calentar un edificio o parte de él”. Precisamente con esta acepción nos quedaremos. Actualmente existen diferentes equipos y tecnologías para la calefacción de los edificios. En cualquier caso, la premisa fundamental es lograr la máxima eficiencia energética siendo lo más sostenibles posible.

Legislación para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero

Así lo marca la legislación europea y por tanto la española, cuyo objetivo es reducir la demanda de energía en los edificios. Para ello se aboga por la instalación de equipos mucho más eficientes y el uso de las últimas técnicas que favorezcan la eficiencia energética con el fin de conseguir los objetivos marcados por Europa en materia de clima y energía en el horizonte 2030/2050.

Para cumplir con el mandato europeo, en España se ha creado el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021- 2030 que, entre otros objetivos, marca una reducción del 23% de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) respecto a 1990 y un 39,5% de reducción del consumo de energía primaria. En 2050 el objetivo es alcanzar la neutralidad climática con la reducción de al menos un 90% de las emisiones brutas totales de GEI.

Para ello España ha aprobado una nueva versión del Código Técnico de la Edificación (CTE) y está en trámites de aprobación una nueva versión del Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE).

El modificado CTE fomenta el uso de las tecnologías más eficientes y sostenibles para su acondicionamiento, lo que permitirá alcanzar unas condiciones adecuadas de confort con el mínimo gasto energético.

Precisamente en el apartado “DB HE0: Limitación del consumo energético” se delimita tanto el consumo anual (kWh/m2año) de energía no renovable como el total, en función de la zona climática de invierno (y para uso no residencial privado además se tendrá en cuenta la carga de ocupación). Como máximo el 50% de la energía total consumida será no renovable.

Esta modificación afecta directamente al rendimiento de los equipos instalados, que deberán ser lo más eficientes posible para poder reducir el consumo energético y cumplir con dichos límites de consumo de energía primaria.

La oportunidad de la rehabilitación del mercado de calefacción

España es un país, según un estudio llevado a cabo por el IDAE (Instituto de Diversificación y Ahorro de la Energía), en el que casi la mitad del consumo energético por hogar se destina a calefacción y cerca del 20% a la producción de agua caliente sanitaria. Por tanto, la calefacción y la producción de a.c.s. juega un papel importante para lograr los objetivos marcados por la UE, ya que, según datos de la Asociación de Fabricantes de Generadores y Emisores de Calor, FEGECA, más del 65% del parque de calderas en nuestro país es antiguo e ineficiente y por, tanto, la reposición será clave en el proceso de transición energética en el que nos encontramos.

De ahí que el mercado de la calefacción y la producción de agua caliente sanitaria está apostando por ofrecer sistemas de alta eficiencia energética que unido a la digitalización de los sistemas contribuirá sin duda a lograr estos objetivos.

Energías renovables

Bomba de calor para aerotermia

Denominamos aerotermia a la energía procedente del aire exterior que convertimos en frio, calor y/o agua caliente sanitaria gracias a una bomba de calor.

La aerotermia es una energía eficiente, respetuosa con el medio ambiente y fácil de instalar. Por este motivo, desde hace varios años se ha incluido en la normativa europea y española dentro de las renovables para usos térmicos.

La bomba de calor absorbe el aire exterior mediante un ventilador y recupera la energía del aire y del entorno para transferirlo a un circuito con gas refrigerante que es donde se produce el intercambio de temperatura para obtener frío, calor o agua caliente sanitaria.

Las bombas de calor constan de dos partes: unidad exterior que introduce el aire por medio de los ventiladores y la unidad interior para el intercambio y distribución de calor en las estancias o al depósito para la producción de A.C.S. Estas pueden ser radiadores de baja temperatura, suelo radiante o fancoils.

Las bombas de calor aerotérmicas usan aproximadamente un 75% de energía renovable (aire) y un 25% de energía eléctrica. Si las combinamos con energía fotovoltaica el ahorro energético es muy significativo.

Se trata de una tecnología segura, ya que funciona exclusivamente con electricidad, evitando las revisiones obligatorias como en otro tipo de sistemas de calefacción.

Los equipos de aerotermia pueden funcionar en todas las épocas del año y en cualquier zona climática, si bien, cuanto menor sea la temperatura del exterior, más potencia necesitará para funcionar y consumirá más energía.

Instalaciones geotérmicas

La geotermia es la energía que se extrae del calor interior de la tierra. Es una energía que aprovecha la temperatura constante del suelo para climatizar edificios o viviendas.

La energía geotérmica de baja entalpía o también conocida por geotermia de baja temperatura (entre 30º y 100º C) es la que se utiliza para usos térmicos en sistemas de climatización, producción de A.C.S. y algunos procesos industriales, y puede usarse directamente o a través de bombas de calor.

La energía geotérmica de muy baja temperatura (inferiores a 30º C) es aquella que aprovecha la energía térmica almacenada en aguas subterráneas o en el subsuelo poco profundo y se utiliza siempre con bomba de calor. Unos intercambiadores enterrados con un fluido caloportador en su interior se encargan de ceder la energía del subsuelo a la bomba y, al contrario, ofreciendo frío, calor y acs.

Existen dos tipos de instalaciones geotérmicas: por captación horizontal o vertical.

Las instalaciones geotérmicas por captación horizontal (en superficie) requieren entre 1,5 y 2 veces la superficie a climatizar y necesitan poca profundidad (entre 60 cm y los 5 metros) resultando por ello ser la más económica.

Las instalaciones geotérmicas por captación vertical (por perforación) tienen un coste más elevado, pero aseguran la temperatura constante. Este tipo de instalaciones generalmente utilizan el suelo radiante como emisor del calor.

¿Qué es la biomasa?

Se considera biomasa a cualquier materia orgánica de origen vegetal o animal, incluyendo los residuos y desechos orgánicos, susceptible de ser aprovechada energéticamente como pueden ser la madera y hojas de árboles, las cáscaras de frutos secos, los restos de poda y otros desechos de agricultura, así como excrementos de animales.

Con la combustión de biomasa sólida se puede generar energía térmica y eléctrica para la producción de a.c.s., calefacción y electricidad.

Aunque para que proporcione energía es necesaria la combustión, la materia orgánica quemada (madera y restos vegetales fundamentalmente) expulsan la misma cantidad de CO2 que absorbieron durante su ciclo de vida, por lo que no supondrá un aumento de este gas para la atmósfera.

Además de la evidente sostenibilidad por aprovechar los recursos naturales, es un combustible mucho más económico que los combustibles fósiles, genera riqueza local, elimina la dependencia energética de terceros países y ayuda a la conservación del entorno natural, colaborando con la limpieza forestal, evitando incendios, la erosión y degradación del suelo.

Calderas de biomasa

Las calderas de biomasa usan como fuente de energía combustibles naturales como los pellets de madera, astillas, residuos forestales, huesos de aceituna y cáscaras de frutos secos y cuentan con prestaciones como el funcionamiento automático, autolimpieza, temporización, carga anual de combustible y alimentación desde un silo o depósito subterráneo.

Las calderas de biomasa son idóneas para sustituir calderas de gasóleo o gas, ya que la mayor parte de la instalación existente es compatible con la instalación de la caldera.

Estufas de biomasa

Las estufas de biomasa son fáciles de instalar y pueden calentar amplias superficies a través del aire caliente que emiten por el frontal. Por tanto, son idóneas para calentar estancias o incluso viviendas no muy grandes.

Existen distintos tipos de estufas de biomasa: estufas de aire, estufas de pellet canalizables, estufas de pellet hidro o estufas de pellet insertables e incluso cocinas de pellets.

Las estufas de pellet de aire funcionan con pellet u otros combustibles como hueso de aceituna, cascara de almendra, etc. Este tipo de estufas distribuyen el calor por la estancia donde estén situadas y caldean las zonas adyacentes. La mayoría cuenta con un display para regular la intensidad y la temperatura de la estufa.

Las estufas de pellet hidro, además de calentar la zona donde están instaladas, se pueden conectar también al circuito de radiadores de la vivienda y proporcionar calor a las demás estancias.

Estufas de pellets canalizables: Son estufas de aire, pero con la ventaja de poder calentar una habitación contigua canalizando el aire caliente mediante un ventilador extra.

Estufas de pellet insertables. Este tipo de estufa está diseñada para integrarse en la pared, chimeneas con tiro o espacios muertos de una vivienda. Evitan la suciedad o el olor a humo.

Cocinas de biomasa

Cocinas de pellets. También conocidas como termococinas, son totalmente automáticas, alimentadas con pellets y sirven tanto para calentar el ambiente doméstico por aire o agua, como para cocinar al mismo tiempo.

¿Qué es la energía solar térmica?

La energía solar térmica se basa en el aprovechamiento de la energía del sol para producir calor que se utiliza para agua caliente sanitaria, calentar el agua de la piscina o para calefacción por suelo radiante.

Los elementos básicos en una instalación de energía solar térmica son: captadores o paneles solares, circuito hidráulico, intercambiador de calor y acumulador. Y así funciona: los paneles solares recogen la radiación del sol que calienta el fluido caloportador que circula en ellos. En su recorrido por el interior del colector solar térmico este líquido, llamado glicol, aumenta su temperatura gracias a la incidencia del sol y la configuración de los paneles solares. Posteriormente, el glicol mediante el intercambiador de calor cederá ese calor al agua caliente sanitaria, para uso en calefacción o acumuladores de agua.

¿Qué es la energía solar fotovoltaica?

La energía solar fotovoltaica es la producida por la energía del sol y que se convierte en electricidad a través de las placas fotovoltaicas. El elemento central de estos sistemas son las células fotovoltaicas, integradas en módulos y a su vez en paneles que captan la radiación del sol transformándola en corriente eléctrica continua mediante el efecto fotoeléctrico. Por medio de unos inversores, esta corriente continua se transforma en corriente alterna. La energía eléctrica producida pasa por un transformador que adapta su intensidad y tensión para su uso en los centros de consumo.

Ventajas del uso de energía solar fotovoltaica

La energía solar fotovoltaica tiene diferentes usos, aunque, gracias a la derogación del denominado “impuesto al sol” y la nueva Ley de autoconsumo energético aprobado en 2019, se incentiva su uso en instalaciones domésticas:

- Se eliminan las tasas por generar energía fotovoltaica.

- Incluye la compensación por excedentes, es decir, si se genera más energía que la que se consume, puede ser vertida a la red y las comercializadoras eléctricas descuentan esa energía de la factura.

- Se aprueba el autoconsumo compartido, una opción muy interesante para comunidades de vecinos que pueden generar su propia electricidad.

- Se permite alquilar tejados para que terceros generen la electricidad y compartir los beneficios.

Una instalación fotovoltaica necesita varios elementos básicos: paneles fotovoltaicos, baterías o acumuladores, inversores solares, regulador de carga y estructuras y soportes.

Producción de Agua Caliente Sanitaria (ACS)

La disponibilidad de agua caliente es un requisito obligatorio de confort necesario para distintos usos, como sanitario (baños, duchas, …) u otros usos de limpieza (lavadoras, lavavajillas, fregado manual, …) y puede producirse con distintas fuentes de energía. Muchas veces, los sistemas de producción de ACS están incorporados en los sistemas de calefacción de los edificios.

La producción de agua caliente sanitaria se consigue mediante sistemas ACS, el conjunto de componentes que, formando un sistema, se encargan de producir agua caliente sanitaria.

Dentro de los sistemas de producción de Agua Caliente Sanitaria encontramos las calderas, grupos térmicos, calentadores de gas, termos eléctricos, acumuladores y las bombas de calor para ACS. Como está demostrado, por la alta eficiencia de las bombas de calor por aerotermia, considerando su hibridación con otras fuentes de energías de origen renovable, como la energía solar, se pueden plantear combinaciones que minimizarán el consumo eléctrico consiguiendo más eficiencia con consumos de energía casi nulos para la producción de ACS. En el caso del uso con sistemas tipo fotovoltaicos, incluso se pueden aprovechar los excedentes de energía.

Aunque en teoría existen varios tipos de calderas - atmosféricas, calderas estancas, calderas de bajo NOx y calderas de condensación- la Directiva europea sobre eficiencia energética que entró en vigor en 2015 prohíbe la fabricación de equipos que no sean de condensación.

Esto supone que la normativa sólo permite la instalación de calderas de condensación en obra nueva. Para reposición sí que están permitidas las estancas y las de bajo NOx. No obstante, dado que no se puede fabricar este tipo de aparatos, acabarán desapareciendo de la venta según los fabricantes vayan acabando su stock.

Tipos de calderas a gas

Caldera estanca. En esta caldera, los quemadores y el circuito de combustión están aislados del recinto en donde se encuentra instalada. A través de un conducto, se obtiene el aire del exterior para la combustión y se expulsan los humos. Este tipo de caldera sólo está permitida en bloques de pisos con salida de humos directamente a la cubierta del edificio.

Caldera de clase 5 o bajo NOx. También basadas en un sistema estanco, este tipo de caldera incorpora un diseño especial en el sistema de combustión que permite reducir la emisión de óxidos de nitrógeno y mejorar la eficiencia de la caldera. Son las que el RITE permite para reemplazar en instalaciones ya existentes con salidas a la fachada de los edificios.

Calderas de condensación. Son calderas de gas que aprovechan el calor que se genera al enfriar el vapor de agua contenido en los humos de la combustión antes de que estos se vayan por la chimenea. Con el calor recuperado se precalienta el agua que retorna más fría del circuito de calefacción y se termina de calentar en el quemador de la caldera, necesitando así menos cantidad de gas para su correcto funcionamiento. Este tipo de calderas necesita un tubo de desagüe que recoja el agua de condensación.

A pesar de un mayor coste inicial, las calderas de condensación son las que tienen un mayor rendimiento energético, gracias al menor consumo de combustible - se puede ahorrar hasta un 30%- y al aprovechamiento de la energía de condensación del vapor de agua.

Grupos térmicos

Los grupos térmicos están formados por la propia caldera y sus accesorios externos como puede ser el quemador, los paneles de control u otros elementos que sean necesarios para conectar la caldera a la instalación.

Estas características hacen que los grupos térmicos se emplean fundamentalmente en instalaciones de potencia elevada como en salas de calderas de edificios o viviendas unifamiliares con gran demanda y en procesos industriales. En estos casos, las calderas son de mayor potencia y tamaño que las domésticas

Quemadores

El quemador es el dispositivo encargado de quemar el combustible en combinación con un comburente para generar energía calorífica en forma de una llama que calienta el agua del sistema de calefacción, por lo que es uno de los componentes principales de una caldera.

Reguladores de temperatura

Los reguladores de temperatura o termostatos son aparatos que sirven gestionar el sistema de calefacción o refrigeración, manteniéndolo encendido sólo cuando se necesite. Funcionan cerrando o abriendo el circuito eléctrico según la temperatura. Con su uso se puede reducir el consumo de energía manteniendo el confort.

Calentadores a gas

Un calentador es un sistema de producción de Agua Caliente Sanitaria (ACS) que consiste en que un serpentín de agua fría pasa sobre una llama que calienta el agua a la temperatura deseada. Los calentadores de agua ofrecen lo que se conoce como un sistema de producción instantánea. Esto significa que el agua caliente comienza a generarse en el mismo momento en que existe demanda, sin miedo a que se agote, aunque necesita más tiempo para llegar a la temperatura deseada, ya que se va calentando de forma gradual y con menos precisión que los sistemas por acumulación.

Para cubrir ese momento en el que no hay agua caliente, los calentadores de gas pueden incluir un pequeño depósito de microacumulación en el que se conserva una cantidad determinada de agua caliente que permite disfrutar de agua templada desde el momento en que se abre el grifo.

Los calentadores a gas utilizan gas propano, butano o gas natural para su funcionamiento y se conectan directamente a la canalización del gas utilizado en la vivienda. Por tanto, deberán pasar las inspecciones periódicas obligatorias para instalaciones de gas.

Termos o calentadores eléctricos

Los calentadores eléctricos, también conocidos como termos eléctricos, calientan el agua acumulada en su interior a través de una resistencia eléctrica. Cuando el agua alcanza la temperatura fijada por el termostato, la resistencia se apaga y se acumula el agua caliente en su interior hasta el momento de uso.

Acumuladores de ACS

Un acumulador es un depósito de agua reforzado por un aislante térmico que permite almacenar agua caliente a la temperatura programada para suministrarla a una instalación sanitaria o de calefacción y se instalan asociados a una caldera. El calentamiento del agua caliente sanitaria se puede realizar, según el tipo de acumulador, con serpentín en su interior, con lo que se ahorra espacio, o bien con un intercambiador en el exterior, por lo que para instalarlo se necesita más espacio.

Un acumulador de ACS guarda el agua en su depósito para su consumo directo. En los acumuladores es fundamental tener en cuenta el tipo de aislamiento térmico, ya que cuanta mayor calidad tenga, hará que el equipo sea más eficiente.

Accesorios para la producción de ACS

Para una correcta instalación de los sistemas de producción de Agua Caliente Sanitaria, como calentadores, termos o calderas son necesarios tubos, codos, manguitos, tes, prolongadores y una serie de accesorios que el instalador no debe olvidar, como el adaptador antirrevoco. Existe también kits de conexión a chimenea.

Módulos de cogeneración

Los equipos de cogeneración producen de forma simultánea energía eléctrica y térmica a partir de un combustible, normalmente gas natural, aunque también puede usarse propano o biogás.

El gas se emplea en un motor de combustión interna que mueve un alternador produciendo electricidad. El calor se obtiene de la refrigeración del motor y de enfriar los gases de escape hasta recuperar prácticamente toda su energía residual. Por tanto, con estos equipos de cogeneración se puede abastecer al mismo tiempo de calor y electricidad a una instalación, todo ello con una alta eficiencia y consiguiendo elevados ahorros de energía. Además, debido a sus bajas emisiones de CO2, CO y NOx ayudan a proteger el medio ambiente.

Sistemas de calefacción

Radiadores de agua

Combinados habitualmente con calderas que utilizan gas natural, energía aerotérmica o geotérmica como energía para calentar el agua, forman parte de un sistema de calefacción fija por emisión de calor con agua caliente. El agua se calienta y circula por su interior siguiendo un circuito cerrado y transmitiendo el calor a las estancias de forma homogénea. Es de los sistemas de calefacción más utilizado en núcleos urbanos.

Emisores térmicos

Los emisores térmicos utilizan la energía eléctrica y emiten calor por convección, pudiendo ser secos o fluidos.

Suelo radiante

Es un sistema que también se combina habitualmente con calderas de condensación o energías renovables, ya que trabajan a baja temperatura consiguiente una instalación muy eficiente.

El suelo radiante está compuesto de una red de tuberías distribuida de manera uniforme bajo el pavimento a través de las cuales circula un fluido que se calienta. Ese calor se transmite directamente desde la superficie caliente a las habitaciones de manera uniforme.

Trabaja a baja temperatura proporcionando un calor confortable y consistente. Frente a los sistemas de calefacción tradicionales, con los que el aire caliente tiende a situarse sobre nosotros, con este sistema el calor procede de abajo, aumentando el confort térmico de los ocupantes de esa estancia.

Generadores de aire caliente

Los generadores de aire caliente son equipos de calefacción que aportan calor de forma rápida. Los gases producidos en un hogar de combustión pasan por un intercambiador de calor donde tiene lugar la transferencia de calor con el aire impulsado por un ventilador, distribuyendo el aire caliente por toda la estancia a través de rejillas o bocas de impulsión. No necesita elementos emisores para distribuir el calor.

Estufas

Conocemos como estufa aquel aparato que produce calor a través de la combustión o con energía eléctrica y lo emite para calentar una estancia. Dependiendo del tipo de estufa transfiere el calor por radiación (la que produce la llama que genera) o por convección, mediante un ventilador que impulsa el aire caliente al ambiente.

Estufas eléctricas

Este tipo de estufas emiten calor por convección y calientan nada más encenderse, logrando la temperatura deseada en pocos minutos. Además, son fáciles de transportar por su tamaño reducido.

Termoventiladores y convectores

Los termoventiladores realizan el intercambio de calor a través de una resistencia eléctrica que, por sobrecalentamiento, produce un aumento en la temperatura del aire que traslada al ambiente gracias a un ventilador. Los convectores tienen resistencia eléctrica y el calor se transmite solo por convección.

Estufas por infrarrojos

Las estufas por infrarrojos proporcionan calor instantáneo y tienen una eficiencia térmica muy alta. Se presentan como una buena opción para habitaciones con techos muy altos o para uso en exteriores.

Estufas catalíticas

Las estufas catalíticas funcionan con gas por radiación térmica. No es un sistema de calefacción muy potente por lo que se utiliza para estancias no muy grandes y es necesario que estén bien ventiladas.

Estufas de butano

Una estufa de butano es un quemador de gas con un espacio para colocar y conectar una bombona de butano

Estufas de biomasa

Las estufas de biomasa son fáciles de instalar y pueden calentar amplias superficies a través del aire caliente que emiten utilizando combustible 100% renovable, bien sean pellets o leña.

Bombas para instalación de calefacción

En un circuito de calefacción es necesaria una bomba de recirculación que mueva el agua por todo el circuito. Al ser un circuito cerrado no recibe energía externa y solo con la inercia del calor del agua sería muy lento e ineficaz. Todas las calderas llevan instalada una bomba en su interior, pero a veces (altura, dimensiones de la instalación, seccionamiento de la instalación) es necesaria otra bomba de apoyo, como bombas circuladoras, bombas de trasvase de gasóleo y aceite o grupos de presión.

Sistemas de evacuación de humos y ventilación

Los sistemas de evacuación de humos realizan, mediante la extracción de aire, un intercambio entre el aire viciado y el aire del exterior. La principal función es realizar la ventilación del interior o en caso de incendio, evacuar el humo de la manera más rápida para evitar daños mayores.

El sistema de evacuación de humos tiene tres componentes importantes para garantizar la extracción de humos: la ventilación-aportación de aire, el compartimento del humo y los elementos de la instalación.

Ventilación natural

La ventilación natural se produce de manera natural por diferencia de presión o de temperatura entre el interior y el exterior. Esta ventilación no requiere de ningún equipo adicional. La evacuación del humo generado se hace de manera pasiva, sin tener control sobre la cantidad extraída por defecto o por exceso de aire.

Tipos de ventilación natural:

Ventilación cruzada: consiste en generar una corriente de aire abriendo ventanas que están ubicadas en orientaciones opuestas.

Efecto chimenea: el aire caliente tiende a ascender y gracias a los huecos en el tejado se extrae de manera natural. Es útil en climas cálidos, donde la temperatura interior asciende rápidamente.

Ventilación mixta: es la combinación de las dos anteriores.

Ventilación forzada

Consiste en extraer el aire del interior de un recinto a través de un sistema mecánico, forzando la circulación del aire y asegurando la renovación mediante aspiración o diferencia de presión.

Los equipos más utilizados son los ventiladores, los extractores de humo y los intercambiadores de calor. Un punto importante a tener en cuenta en estos equipos es el mantenimiento de los filtros de ventilación.

Extractores de humos

En el ámbito del hogar los sistemas de extracción de aire más habituales son los extractores de baño y las campanas extractoras de las cocinas. También se cuentan con extractores de humos industriales.

Conductos de ventilación

Los conductos son las vías de extracción de los humos hacia el exterior. Disponen de una serie de características como aislamiento continuo, alta resistencia mecánica, estanqueidad y resistencia a altas temperaturas, corrosión y condensación.

Ventiladores

Los ventiladores son equipos eléctricos que ayudan a ventilar lugares cerrados y refrescar el ambiente mediante la transmisión de un flujo contante de aire. Los ventiladores, según su uso, pueden ser domésticos o industriales.

Rejillas de ventilación

Las rejillas de ventilación son un elemento esencial y obligatorio en las instalaciones ya que ayudan a prevenir intoxicaciones por inhalación de monóxido de carbono en caso de fugas de gas. Además, ayudan a eliminar humos, vapor y olores ya que ayudan a que circule el aire de manera natural.

Compuertas

Son elementos que tienen una importante función en los sistemas de ventilación, bien para el control de incendios y humos o, para controlar el flujo de aire en sistemas de climatización.

Filtros de aire

Los filtros de aire son dispositivos cuya función es disminuir la concentración de las partículas en suspensión del aire. Dependiendo de la cantidad de partículas suspendidas en el ambiente, se deberá optar por un determinado tipo de filtro.

Regulador de caudal de aire

Elemento de control que se sitúa en el interior de los conductos de ventilación o climatización y que se encarga de conseguir un caudal constante en los mismos. Para ello el regulador modifica la sección de paso en función de la presión disponible en el conducto, aumentando así la eficiencia del sistema.

Recuperadores de calor

Los recuperadores de calor son equipos con los que se realiza un intercambio de calor entre el aire extraído del interior de la estancia y el volumen de aire de entrada del exterior, permitiendo la renovación del aire interior y recuperando la energía utilizada para climatizar el aire.

Mediante la ventilación con recuperador de calor se consigue una óptima renovación del aire interior mejorando el control del clima y, además, permite recuperar un alto porcentaje de la energía utilizada para climatizar consiguiendo una mayor eficiencia energética en el sistema al reducir el consumo energético de forma considerable. Estos equipos permiten recuperar hasta un 60% del calor.

En cuanto a su uso en viviendas, si bien no es obligatorio, la normativa sí que establece que han de contar con un sistema de ventilación hibrido o mecánicos para renovar el aire interior. En este sentido, si se opta por sistemas de ventilación mecánicos con recuperadores de calor se podrán alcanzar ahorros de hasta un 40%

La importancia de un buen aislamiento

El aumento del consumo energético en la Unión Europea en las últimas décadas ha puesto en alerta a los estados miembros. Para reducir de forma drástica el despilfarro energético han implementado diferentes normativas que fomentan el uso de energías renovables y equipos de alta eficiencia energética. No obstante, la mejor medida para ahorrar energía es no necesitarla. Un buen aislamiento térmico favorece la reducción del consumo energético de los edificios y a la vez a disminuir las emisiones de efecto invernadero a la atmósfera.

Además de ser un aliado excelente para reducir el consumo de energía en edificios, juegan un papel fundamental para reducir el impacto sonoro del exterior y mejorar el confort.

Pero cuando hablamos de aislamiento no solo debemos pensar en la envolvente de un edificio. También las instalaciones han de tener un buen aislamiento para evitar pérdidas de calor o ruidos que perturben el confort interior.

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En la actualidad es necesario utilizar en la medida de lo posible energías limpias, ecológicas, como la aerotermia, geotermia, biomasa, energía solar y fotovoltaica para los distintos sistemas de calefacción: instalación de radiadores, suelo radiante, estufas, etc., así como una adecuada ventilación y evacuación de humos, teniendo en cuenta un correcto aislamiento de los elementos que componen los sistemas para obtener los resultados más eficientes.